Venus de Milo (Fragmento de Venus) - Busto en mármol de Carrara 28 cm
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Material: Marmo di Carrara ricomposto
Hergestellt in: Italien
Höhe: 28 cm
Breite: 11.5 cm
Tiefe: 10.5 cm
Gewicht: 6 kg
Fragmento de Venus
Datos técnicos
Material: mármol auténtico de Carrara, esculpido y acabado a mano
Acabado: acabado y pulido a mano
Dimensiones: 28 × 11,5 × 10,5 cm
Peso: 6 kg
Producción: realizada en Italia
Edición: limitada a tres ejemplares, firmados y certificados
Fragmento de Venus es una escultura contemporánea original del artista italiano Nino Fedele, concebida como una reinterpretación crítica y poética de la célebre Venus de Milo, la obra maestra antigua encontrada en la isla de Milo y universalmente reconocida como uno de los paradigmas supremos de la belleza clásica.
Esculpida en auténtico mármol de Carrara, proveniente de las canteras históricas que han alimentado el lenguaje de la escultura desde la antigüedad hasta el presente, la obra une rigor formal, memoria de la materia y sensibilidad moderna.
Producida en Italia por Museum Shop, está destinada a coleccionistas, galerías, contextos expositivos y ambientes de interiorismo que buscan una presencia de nivel museístico.
Un diálogo con lo insuperable
La escultura se mide con la idea misma del canon clásico, reconociendo su perfección casi inalcanzable, una perfección difícilmente superable salvo mediante intervenciones mínimas y conceptualmente dirigidas. Fedele no intenta derribar el modelo antiguo.
Más bien, lo refleja. Aislando un fragmento del cuerpo y separándolo de la unidad originaria de la figura, el artista introduce una diferencia silenciosa pero decisiva: una refinada diferenciación entre el paño y la carne. El paño aparece áspero, irregular, vibrante.
La piel es lisa, luminosa, ideal. En esta oposición reside el núcleo emocional y teórico de la obra.
Continuidad y diferencia
Es precisamente en la dialéctica entre fidelidad y distancia, entre integridad heredada y fragmentación selectiva, donde Fragmento de Venus encuentra su voz contemporánea.
La belleza clásica no se niega. Se evoca y reafirma en su esencia.
La obra sugiere que lo antiguo puede hacerse presente hoy solo a través de un desplazamiento sutil: mediante la variación, no la ruptura; a través del detalle, no la revolución.
El fragmento como condición del presente
De esta conciencia emerge una lucidez discreta pero evidente: el artista moderno se enfrenta a un modelo cuya autoridad parece definitiva. La imposibilidad de superarlo no produce una renuncia estéril, sino una tensión crítica. El límite se convierte en el terreno necesario de la creación.
Fragmento y contraste material no son por tanto recursos estilísticos; son estrategias. Permiten que el arte exista después de la perfección. En este sentido, la escultura transforma la distancia en lenguaje, la ausencia en forma, la admiración en método.
Un lugar en la historia del pensamiento
Esta posición resuena con una decisiva tradición teórica.
Recuerda a Winckelmann, quien identificaba en el arte griego el ideal de la noble simplicidad y la quieta grandeza, fijando un horizonte absoluto que las épocas posteriores podían contemplar pero no superar.
Encuentra a Nietzsche, para quien el clasicismo representa un momento irrepetible, dejando la modernidad suspendida entre nostalgia y desencanto.
Una vez perdido el mundo apolíneo, la belleza solo puede sobrevivir como memoria estética. Se acerca a Adorno, que reconoce cómo el arte moderno, privado de la totalidad, debe hablar a través de la fractura, el límite, la incompletitud. Dentro de esta constelación, Fragmento de Venus no compite con lo antiguo. Testimonia su presencia.
Memoria, eco, supervivencia
La piel lisa y el paño áspero se convierten en signos de una belleza que continúa viviendo en forma diferencial. Lo que queda no es el todo, sino la vibración del todo. La escultura habita así un territorio donde reverencia y melancolía coinciden, donde el presente reconoce su deuda con la historia y a la vez su imposibilidad de disolverla.
Edición y unicidad
La obra se realiza en una edición limitada de tres ejemplares, cada uno firmado por Nino Fedele y acompañado de certificación emitida por Museum Shop. Sin embargo, cada pieza debe considerarse única.
La veta del mármol de Carrara, junto con el proceso de trabajo y acabado manual, garantiza diferencias sutiles e irrepetibles entre un ejemplar y otro.
Destino
Por escala, fuerza conceptual y autoridad material, Fragmento de Venus encuentra su lugar natural en:
- colecciones de arte;
- galerías;
- proyectos expositivos;
- interiores arquitectónicos;
- espacios dedicados al diálogo entre herencia clásica y sensibilidad contemporánea.
Está pensada como un puente entre épocas, entre permanencia y reinterpretación.
